Se suele considerar, de manera más o menos habitual, que la creatividad es aquel patrimonio propio y característico de unos cuantos pocos artistas y/o genios de reconocimiento universal. Que la creatividad es el rasgo cuyo monopolio solo está presente en esas mentes reconocidas por su originalidad y la belleza estética de sus obras. Sin embargo, por más extendida que sea esta creencia, no es correcta. Por el contrario, La creatividad está presente de manera más habitual de lo que creemos. La creatividad, contrario a lo que el sentido común indica, está presente en todas aquellas personas que imaginan, transforman y crean algo nuevo.
No existe una única definición de creatividad. Este es un concepto amplio y complejo que abarca distintos elementos tales como: La imaginación, motivación, afectos, y experiencia. Se encuentra en estrecha relación con la capacidad de crear algo nuevo, original, ya sea esta una idea, una obra o una nueva perspectiva.
Podemos observar como se manifiesta la creatividad desde edades tempranas. Cuando un niño o una niña puede convertir con asombrosa facilidad un auto en avión, unos cuantos cubos en un barco o un simple palo de madera en un brioso caballo. De pronto, sin que apenas nos demos cuenta, una cosa sencilla y simple como la que se encuentra en cualquier casa, se mezcla, combina y se convierta en otra cosa. Ejemplos de actividad creadora en la infancia.
Cada niño o niña expresa su creatividad según sus propias particularidades, edad y experiencia.
La actividad creadora no solo favorece el desarrollo armonioso e integral del niño, es un potente vehículo que contribuye a potenciar las relaciones con los otros/as, junto con promover la comunicación y expresión. Además, les permite encontrar soluciones o respuestas alternativas a diversas situaciones, así como facilitarles la adaptación en ambientes complejos.
Podemos señalar que, si bien, no es posible enseñar a crear, si se puede suministrar a los niños y niñas un ambiente favorecedor para la creación, con materiales y estímulos que faciliten nuevas composiciones e invenciones. Para ello, y como condición primera, es necesario que los adultos promuevan un ambiente favorecedor para la expresión creadora, manteniendo una actitud motivadora, de comprensión y respeto de las creaciones infantiles.
Para favorecer la creatividad -por tanto- es necesario respetar la espontaneidad infantil y ofrecer al niño la posibilidad de expresarse según sus propias necesidades , así como permitirles comunicar según la forma que le resulte propia y natural.
