Un día como hoy, domingo 8 de agosto, se celebra en Chile el día de la niña y el niño. La fecha se nos ofrece como una oportunidad no solo para celebrar la alegría que significa la presencia de la infancia, sus ganas de jugar, sus carreras y juguetes, su presencia colorida en parques y calles, su imaginación desbordada y creatividad sin límites, también es la oportunidad para atender y fijar la mirada de nosotros los adultos en aquello que les falta, en el impulso que necesitan, en la pena por comprender, en el sufrimiento que pudiera guardar por el silencio o la negligencia de quienes están llamados a cuidarles, darles abrigo y protegerles. Una fecha para redoblar el compromiso de que el frio no les alcance ni el olvido les invisibilice. Que lo único que se escuche sea el sonido de su risa transparente y no el sollozo de una tristeza no comprendida.
En 1989 se establecería la Convención Internacional de los Derechos del Niño. Allí los Estados adheridos y aquellos que se fueran adhiriendo, se comprometían a asegurar la protección y el cuidado que fueran necesarios para la protección y el cuidado de niñas y niños. Como grupo bajo protección, niñas y niños tienen derecho a la salud y educación de manera universal y no ser sometidos a ningún tipo de discriminación.
IMAGO se hace parte de este día de celebración y recoge este llamado internacional a la preocupación por la vida de niñas y niños y sus derechos, en particular y en lo que dice relación con nuestro quehacer, su derecho a vivir en un ambiente favorable, amable y cariñoso, promoviendo y previniendo en su salud mental, tan prioritario en su día a día y tan decisivo para su sana trayectoria para su vida futura como adulto. Niñas y Niños de Chile- y el mundo- felicidades en su día y en todos los días de sus vidas.
