La ciencia moderna aún no ha producido un medicamento tranquilizador tan eficaz como lo son unas pocas palabras bondadosas S. Freud
El estrés es un concepto qué proviene de la física y es utilizado para referirse a los cambios que experimenta un cuerpo elástico cuando actúa en él una fuerza externa. El concepto, que originalmente proviene de esta ciencia, es introducido a la medicina por el fisiólogo Hans Selye en su teoría del estrés.
En su teoría define el estrés como la respuesta no específica del cuerpo a cualquier demanda que sobre él se ejerce.
Entendemos el estrés como una reacción -fisiológica y emocional- a personas, pensamientos y situaciones percibidas como difíciles o amenazantes.
Básicamente el estrés es una respuesta frente a un estímulo que puede ser una circunstancia, persona, o pensamiento, que entendemos como estresores y que amenazan nuestro equilibrio, es decir, nuestra homeostasis (del griego Homio=igual y stasis=estado) y por lo tanto nuestro cuerpo se prepara para responder a lo que percibe como una agresión.
Esta respuesta activa una serie de cambios, tanto fisiológicos como emocionales. Por una parte, cambios en la presión arterial, frecuencia cardiaca, sudoración, etc. También genera sentimientos de frustración, humor depresivo, ansiedad y rabia.
La mayoría hemos experimentado la sensación de no poder lidiar con determinadas situaciones que nos resultan agobiantes. En chile, las cifras son alarmantes: el 73% de los chilenos dicen haber sentido estrés hasta el punto en que este tuvo un impacto en su vida diaria -según informes Ipsos, 2024-.
En este estudio, el 54% dicen haber sentido estrés hasta el punto en que no pudieron ir a trabajar durante un tiempo.
En esta misma línea, según el estudio realizado por la Universidad de los Andes -Bienestar Emocional de los Chilenos Post Pandemia- un 47% de los chilenos nunca, casi nunca o pocas veces experimenta la sensación de disfrutar de la vida.
La salud mental se considera como uno de los principales problemas de salud del país, por esa razón resulta indispensable que las personas tengan acceso al conocimiento -educación- y reconocimiento de problemas de salud mental, acceso a tratamientos, y búsqueda adecuada de ayuda profesional.
