No basta con hablar de paz. Uno debe creer en ella y trabajar para conseguirla.
Eleanor Roosevelt
La escuela, ese momento de la vida en el camino a convertirse en adulto y ciudadano, de cuadernos y pizarra, de patios y complicidades, debiera ser siempre un espacio de convivencia sana y pacífica, un recuerdo entrañable en el camino de la formación personal, sin embargo, lamentablemente no siempre es así. Para algunos niños y niñas y adolescentes la escuela se convierte en un lugar inseguro, incierto, producto de la violencia que sufren por parte de quienes comparten espacios comunes, sus propios compañeros en el contexto escolar.
Hablamos de acoso escolar o Bullying – una derivación del inglés bully (matón)- cuando estamos frente a un estudiante que es acosado, expuesto de manera repetida a acciones violentas por parte de uno o mas compañeros, sin tener la posibilidad de defenderse. Además de la reiteración de la conducta de acoso, para hablar de Bullyng, es necesario que exista una intencionalidad en las acciones violentas, las cuales deben estar presente durante un determinado periodo de tiempo -no solo un episodio puntual- provocando daño en el niño o niña que se encuentra vulnerable, sin capacidad de poder resolver el conflicto o defenderse. Entonces, en el acoso escolar las conductas hostiles son deliberadas –existe una intención de dañar-, permanecen en el tiempo y causan sufrimiento en el niño o niña que se encuentra indefenso frente al abuso.
Las formas que asumen los abusos pueden ser tanto físicas: acciones violentas directas hacia el niño vulnerado o sus pertenencias y/o encuentros cara a cara. Verbales: ataques y amenazas. Sociales: acciones que tienen como objetivo el aislamiento de la victima en relación con el grupo de pares.
Las causas del Bullying son de diverso origen -multicausales- e incluyen distintas variables tales como, por ejemplo: las familias caracterizadas por una dinámica relacional abusiva, que presentan patrones de conductas violentas como formas de afrontamiento y solución de conflictos entre sus miembros.
Los Medios de comunicación, con la exposición repetida a imágenes y escenas violentas (habituación), podrían influir en las conductas de niños y niñas.
La comunidad también se convierte en un factor de riesgo, favorecedor del acoso escolar, cuando en la dinámica comunitaria prevalece la tolerancia y legitimización de la violencia. La naturalización de la agresión como mecanismo de solución de problemas.
El acoso escolar genera unas consecuencias profundas en el niño y niña que ha sido víctima, afectándolo en las diversas áreas de su desarrollo, asi como también afecta a los otros participantes y a la comunidad escolar en general. El niño que ha sido víctima de acoso escolar ve afectada su autoestima, así como puede presentar sintomatología ansiosa y/o depresiva, tendencia al aislamiento, angustia, alteración del ciclo sueño-vigilia, entre otras consecuencias.
El fenómeno del Bullyng es complejo, se requiere intervenciones especializadas y oportunas para su tratamiento, prevención y erradicación, lo cual exige la participación de expertos, comunidad educativa, familias y sociedad.
