Mira con los ojos de otro, escucha con los oídos de otro y siente con el corazón de otro
-Alfred Adler-
La empatía es aquella cualidad humana que entendemos de forma común como el ponerse en el lugar de otro. De origen griego – en (interior)/pathos(sentimiento) -y participe de una serie de vocablos en su tronco común, tales como simpatía o apatía. De un amplio uso popular cuando referimos que comprendemos la opinión y emoción de un tercero.
No obstante, la empatía es mucho más que ponerse en el lugar de otro. Podemos partir por señalar que es la capacidad de poder experimentar el mundo de los demás, cuestión que implica considerar y comprender los estados emocionales de los otros, es decir, reconocer a los otros/as como similares a nosotros.
Esta capacidad, la de poder comprender los estados emocionales de los demás, es fundamental para nuestro desarrollo emocional. Poder comprender dichos estados emocionales y a la vez compartir nuestra afectividad, constituye una herramienta esencial en nuestras interacciones no solo con el entorno familiar más próximo, sino que también en toda interacción social.
Solo lo descrito hasta aquí ya, por sí mismo, torna relevante lo importante que resulta desarrollar y trabajar la empatía desde edades tempranas, base para un adecuado desarrollo infantil, que fortalecerá nuestras relaciones futuras. Estar vinculados afectivamente con otros/as nos permite adquirir competencias emocionales que se darán en las interacciones precisamente con esos otros/as.
Hablar de las emociones con los niños y niñas, compartirlas e identificarlas son parte del proceso para desarrollar la empatía a edades tempranas.
A partir del siguiente video podrán compartir adultos y niños/as y poder así concurrir a un diálogo sobre las experiencias emocionales, de los otros y de nosotros mismos.
