Los problemas de salud mental han aumentado de manera considerable en el último tiempo, convirtiéndose en uno de los principales desafíos que enfrenta el país. Así, constituye una tarea fundamental para madres y padres favorecer un buen estado de salud mental en sus hijos e hijas. Por esa misma razón es importante estar atentos a las señales y necesidades de los niños, para poder detectar tempranamente alguna problemática psicológica infantil.
La infancia es considerada una etapa sensible, tanto por la probabilidad de aparición de algún problema psicológico como por convertirse en una oportunidad para fomentar, prevenir e intervenir en salud mental temprana. Es decir, si se detecta algún trastorno mental en edades tempranas, y se logra intervenir a tiempo, se obtiene una mayor probabilidad de éxito que si se interviniera en etapas posteriores del desarrollo.
Podemos identificar un grupo de trastornos que se inician en la infancia y otros que se inician en la adolescencia. Aquellos que comienzan en la niñez corresponden a: trastorno de déficit atencional, autismo, angustia de separación, fobias específicas, trastorno oposicionista desafiante y otros trastornos del desarrollo. De algunos de los trastornos que comienzan en la adolescencia, encontramos: fobia social, trastornos de pánico, abuso de sustancias, depresión y ansiedad.
Puede resultar difícil para padres y madres, así como para todo el entorno familiar, estar en condiciones de poder identificar los síntomas de inicio de algún problema de salud mental que pudiera estar afectando al niño. Por lo mismo, se debe estar atentos con algunas de las siguientes señales, las cuales se caracterizan por permanecer en el tiempo y que afectan el desempeño del niño y niña:
- Cambios repentinos en el estado de ánimo
- Sentimiento de angustia que permanece en el niño e interfieren en sus actividades cotidianas
- Retraimiento social
- Miedo excesivo sin razón aparente
- Dificultad para conciliar y mantener el sueño
- Baja en el rendimiento escolar -dificultad en el aprendizaje, problemas de concentración-.
- Aumento de la impulsividad, agresión, actitud desafiante.
Es de la mayor importancia -para padres, madres y cuidadores- estar atentos a estas señales y saber reconocerlas, para buscar atención en profesionales de la salud mental en el caso que corresponda.
